El testimonio de Pablo

Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. 1 Timoteo 1:15

Las diversas reacciones a la venida de Cristo no son solamente las de los actores inmediatos del drama. Las vemos luego en el periodo apostólico, por ejemplo, en los apóstoles Pablo y Juan. Hoy escucharemos a Pablo: ‘Es esta una palabra digna de crédito y que debe aceptarse sin reservas, a saber, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero.’ (v. 15, blp). Pablo sostiene que su comunicación del evangelio es confiable (‘Palabra fiel’), universal (debe ‘ser recibida por todos’), histórica (‘Cristo Jesús vino al mundo’), liberadora (él vino a ‘salvar a los pecadores’), y personal (‘yo soy el primero’ porque una vez que el Espíritu Santo nos convence de pecado, abandonamos todo tipo de comparaciones odiosas).

Nunca puedo leer o escuchar estas palabras sin dejar de pensar en Thomas Bilney, o ‘el pequeño Bilney’, como se lo llamaba a causa de su baja estatura. Fue elegido miembro del claustro en Trinity Hall, Cambridge, en 1520, y decía estar buscando una paz que no encontraba. Pero finalmente pudo escribir lo siguiente:

Di por casualidad con una frase de san Pablo y esta sola frase, por medio de la instrucción de Dios y del trabajo de introspección … animó tanto mi corazón, antes herido por la culpa de mis pecados, casi hasta la desesperación, que de inmediato me pareció sentir una maravillosa sensación de bienestar y quietud, ya que ‘infunde gozo en estos huesos que has quebrantado’ (Salmos 51). Después de esto, las Escrituras comenzaron a resultarme más placenteras que la miel o que el panal.

El converso más notable de Bilney fue Hugh Latimer, quien se convirtió después en el célebre predicador popular de la Reforma en Inglaterra. Latimer admiraba enormemente la valentía con la que Bilney se jugaba por su fe evangélica; en sus sermones se refería a él como ‘san Bailey’.

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