Dios respalda a los que terminan, no a los que empiezan. Moisés sacó a Israel de Egipto, pero no entró en la tierra; Josué terminó lo que Moisés había empezado. Dios no respalda a los que empiezan sino a los que terminan. ¿Cuántas cosas empezamos y las dejamos por la mitad? Metas, estudios, etc.
«Y ahora que comienzo esto, Padre, te lo entrego para ti, te bendigo Padre» y Dios te dice: No me importa que lo empieces, me importa que termines. Si estás leyendo esto, no es para empezar sino para terminar. «Yo estuve en el avivamiento de los años 90». No es el que empezó el avivamiento, es el que termina el avivamiento. Tú eres la generación de Josué que va a terminar de traer un avivamiento para este tiempo, antes de que Cristo regrese. Tú eres quien va a cambiar el destino de tu familia, tú eres quien verá a tus padres vivir mejor tiempo, tú eres la generación que conquista y posee lo que ellos no pudieron conquistar y poseer. Moisés fue grande, pero lo que hizo Josué fue más grande, porque para Dios es más grande el que termina que el que empieza algo.
«En Josué 1, el Señor le dijo: ‘Josué, sé fuerte y valiente, porque yo estaré contigo.’ Y en el versículo 3 dice: ‘Tal como lo prometí a Moisés, les entregaré todo lugar que toquen la planta de sus pies.’ Todo lo que pise la planta de tus pies. ¿Por qué no le dijo: ¿Todo lo que pisen tus sandalias? ¿Por qué? ¿Quién te dio el pie? ‘Dios’. ¿Quién te dio las sandalias? ‘Un hombre, la gente.’ Todo lo que Dios te dará en los próximos años no tiene nada que ver con lo que la gente hizo en tu vida.
«Todo lo que Dios te dará para conquistar es lo que pises, los recursos y las habilidades que Dios te ha dado. Todo lo que conquistes no será lo que pise tu capacidad intelectual, tu habilidad natural, sino todo lo que Dios te da te pertenece. No es con método humano, ni estrategia humana, sino con la fuente que es Dios. Y le dijo: Y yo estaré contigo, y prosperarás y tendrás éxito.
«Lo mejor es ahora, escuchamos la frase: ‘Lo que viene es algo glorioso’. Y es así. Viene un avivamiento, una prosperidad sin límites; pero el problema de que vivamos solo eso es que esa es la mitad de la verdad. Si te digo que Dios te prosperará, te sanará mañana, siempre vas a vivir el mañana, futurizaste tu alegría y siempre pateas para adelante tu bendición. Pero la Biblia dice: ‘Que iremos de gloria en gloria.’ Lo que viene es extraordinario, pero lo que hoy estás viviendo también lo es. Se viene algo glorioso, pero lo grande ya está hoy. Se viene algo extraordinario, pero hoy ya hay algo extraordinario. Se viene algo poderoso, pero hoy hay una gloria poderosa sobre mi vida. Muchas veces esperando el mañana nos amargamos el hoy; disfrutémoslo. Celebra lo que viene y disfruta el hoy. Planifica el futuro, pero disfruta el hoy. Dios está abriendo las puertas. Las semillas de las palabras que Dios nos ha dado están empezando a crecer este año; todo lo que se juntó en el 2023 se levantará en el 2024 como un ejército y el viento del Espíritu ya está soplando del norte, del sur, del este y del oeste.
Ensancha el sitio de tu cabaña. Todo lo que se secó en el 2023 cobrará vida en el 2024 y ya lo estamos disfrutando. Dios le dijo a Josué: Todo lo que pise la planta de tus pies te lo daré, yo estaré contigo y todo lo que hagas te saldrá bien, pero celebra tu hoy. Le dijo Josué: Eres tú de los nuestros o de los enemigos. Y el ángel que era el Señor, le dijo: ¡No! Porque la pregunta era equivocada, no es si Dios está conmigo o si está en mi contra, la pregunta es: Si yo estoy con él. No es si Dios te va a acompañar, sino si tú lo vas a acompañar a él. Dice: el ángel tenía la espada desenvainada. La espada lista, porque el ángel iba a tomar Jericó. Dios ya está listo para darnos la victoria, el ángel ya sacó la espada (si no es con nosotros será con la otra generación) y Dios va a ganar la batalla. Si no peleas con el Señor, lo que Dios te dio se lo va a dar a otro.
Cuando el ángel le mostró la espada y dijo: ‘¿Ahora es?’ Dios está listo para ganar las multitudes, traer una reforma social, política, económica, cultural. Dios está listo para darnos, que Jericó se caiga delante de nuestros ojos y tenemos que estar con él. Josué se postró. Josué era fuerte de espíritu y dócil de guiar. Se postró. No dijo: ‘dame una señal, una confirmación.’ A veces Dios nos dice algo y queremos que se nos reconfirme y discutimos, analizamos.
