Lectura bíblica: Marcos 14:1–11
Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ella ha hecho una buena obra conmigo. Marcos 14:6
Hermano Sol, Hermana Luna: Es una película acerca de San Francisco de Asís. Se cuenta un relato sobre Francisco se dice que él estaba listo para heredar los negocios de su padre y vivir con toda comodidad y lujo. Pero cuando decide confiar en Cristo, el joven se sentía incómodo con sus riquezas por la pobreza que veía a su alrededor. Como Cristo había renunciado a sus tesoros en el cielo para ser el Salvador, razonó Francisco, pienso que debo hacer lo mismo. Renunció a las riquezas de su padre y vivió en la pobreza ayudando a los pobres.
En Marcos 14 tienes dos individuos. Uno, como Francisco de Asís, pensaba que ningún regalo era demasiado grande para honrar y agradecer a Cristo. El otro tenía una obsesión tan enfermiza con el dinero que lo llevó a entregar a Cristo a sus enemigos por unas pocas piezas de plata.
Dos días antes de la Última Cena, una mujer se acercó a Jesús, accionada por el sentimiento de gratitud, echó un perfume caro sobre su cabeza, un reconocimiento lleno de amor, gratitud, de que Jesús era su Señor y Rey.
—¡Qué desperdicio! —murmuraron algunos discípulos—. Podíamos haber vendido ese perfume y ayudado a una gran cantidad de gente pobre con el dinero.
En realidad, la idea no era mala. Pero hay un tiempo para ayudar al necesitado, y hay un tiempo para mostrarle respeto, amor y agradecimiento a Jesús,
nuestro Señor y Rey. Jesús apreció este regalo lujoso de la mujer.
Y después estaba Judas, cuya codicia lo llevó a la ruina. Éste fue el que encabezó la queja por la botella de perfume. Juan dice la verdad acerca de Judas: “Pero dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa a su cargo sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12:6). El principal de los sacerdotes detectó que Judas amaba el dinero y le pagaron para que entregara a Jesús (ver Marcos 14:11).
Entonces, ¿cómo puedes honrar a Cristo el Rey como lo hizo la mujer generosa? Después de todo, Jesús no está aquí en la carne. No obstante, existe una manera magnífica: Ríndele tributo a Cristo por medio de bendecir a alguien que está aquí en la carne. Prueba estas sugerencias:
• Cómprale a tu pastor o al líder de jóvenes, ministerio de danza, mujeres, hombre, adoración, etc. etc. un regalo, un libro, disco compacto, una corbata o lo que puedas.
• Haz una donación a las misiones que ayuda al prójimo en gratitud a Cristo por ser tu Rey.
• Da una contribución al fondo de pro- templo de tu iglesia que realmente sea un sacrificio.
• Averigua algo que tu amigo siempre ha querido y dáselo como sorpresa.
Los “regalos para rendir tributo” significan aún más si los das anónimamente. Es una manera de mantenerte centrado en el verdadero propósito de dar: honrar y dar gracia a Cristo. Él sabrá lo que has hecho, y es una manera de declarar que Jesús es Señor de todo lo que posees.
Piensa: ¿De qué manera puedes dar generosamente de un modo que honre a Jesús?
ORAR: Señor, danos un corazón agradecido por todo lo que nos has dado, y un corazón que reconoce tu grandeza.
Que debes hacer: Como familia, tracen un plan para dar un regalo como acto de amor y agradecimiento al Señor.
