Jesús … dijo … Tengo sed. Juan 19:28
En el momento de ser crucificado le habían ofrecido a Jesús vinagre mezclado con hiel, pero después de probarlo
se negó a beberlo (Mateo 27:34), quizás porque estaba decidido a mantener alerta sus sentidos mientras sufría
por nosotros en la cruz. Sin embargo, horas más tarde, cuando emergía de las tinieblas del abandono de Dios,
sabiendo que el fin estaba cerca, Jesús dijo: ‘Tengo sed’. En respuesta, los que estaban cerca empaparon una
esponja en vinagre de vino (la bebida corriente de los soldados romanos), y la elevaron con un hisopo hasta los
labios de Jesús.
Esta es la única palabra de la cruz que expresa el sufrimiento físico de Jesús. Como añade el evangelista, la dijo
para que se cumpliera la Escritura. De hecho, esto había sido profetizado dos veces en los Salmos. En Salmos
22:15 está escrito: ‘Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar’, y en Salmos 69:21 leemos:
‘Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre’.
Sin embargo, sería un error suponer que el significado de este quinto clamor de Jesús desde la cruz se agota en
el sentido literal de una sed física. Su sed, como la oscuridad, también tenía un sentido figurado. Si la oscuridad
del cielo simbolizaba la oscuridad con que nuestros pecados habían envuelto a Jesús, y si la muerte de su cuerpo
iba a simbolizar nuestra muerte espiritual, entonces su sed simbolizaba el tormento de la separación de Dios.
Tinieblas, muerte, sed. ¿Qué otra cosa es estas, sino lo que la Biblia llama infierno: las tinieblas de fuera, la
segunda muerte, el lago del fuego, ¿todo el horror de la alienación de Dios? Esto es lo que nuestro Salvador
sufrió por nosotros en la cruz.
La sed es un símbolo especialmente conmovedor, porque Jesús había dicho antes: ‘Si alguno tiene sed, venga a
mí y beba’ (Juan 7:37). Pero en la cruz, aquel que sacia nuestra sed sufre una terrible sed. Anhela, como el
hombre rico en la parábola, que Lázaro moje la punta de sus dedos y calme con agua la sed que siente. Jesús
padeció la sed en la cruz para que nunca más sintamos esa sed (Apocalipsis 7:16).
Solo deseo añadir con respeto y toda seriedad esta expresión.
Maravillosa Gracia, maravillosa Gracia, maravillosa Gracia, maravillosa Gracia;
Gracia inigualable
15 junio 2026