3 Juan 1–14 De nuevo nos encontramos con las palabras amor y verdad. La transparencia de la palabra y de la vida es una condición esencial de la salud del alma. No sería deseable expresar el deseo del v. 2 a todos nuestros amigos, porque si sus cuerpos correspondieran a la condición de sus almas, caerían repentinamente en la mala salud. En la antigua leyenda, los espejos se empañaban cuando se acercaba alguien que no estaba en armonía con la verdad, v. 4.
El cristiano debe actuar siempre dignamente de Dios, especialmente con los extraños, vv. 5, 6. “Por amor al Nombre”, v. 7, como hijos debemos mantener el honor de la familia. Tal hospitalidad nos hace colaboradores de la verdad. Hay un toque característico de los hermanos del trueno en el v. 10. El triple testimonio de Demetrio debería despertar nuestro deseo de emular su carácter. ¡Qué no será cuando la penumbra de la conversación terrenal sea cambiada por la relación cara a cara de la eternidad! v. 14.
Oremos: Padre amoroso, permíteme actuar dignamente como hijo tuyo, que mi actuar deje oír lo que digo. En Cristo Jesús Amen.
Paz y gozo.
Ps. Cáceres
