1 Juan 5:13–21 Sabemos que tenemos vida eterna. La cuerda está en nuestra mano llevándonos hacia adelante, pero sus extremos están ocultos a la vista en el pasado y en el futuro. También sabemos que Dios nos escucha cuando cumplimos las condiciones de la verdadera oración. Sabemos, además, que podemos convertirnos en el medio a través del cual la vida de Dios pasa a los demás. Así, el niño más humilde puede tener poder ante Dios y los hombres.
El Unigénito guarda a los engendrados. El mal no puede tocarlos más de lo que el tizón pudo alcanzar el arbusto en el desierto que fue bañado en el fuego celestial. ¿Quién quiere volver al mundo? Enumere y apriete en su corazón estos cuatro elementos de conocimiento positivo; pero tenga cuidado, no sea que lo que es legítimo y natural en sí mismo se convierta en un ídolo. El amor, el conocimiento, la permanencia y la conquista son las claves de esta maravillosa carta.
Paz y gozo.
