2 Juan 1–13 Esta exquisita carta, modelo de la correspondencia del mundo antiguo, fue escrita probablemente cuando el apóstol era huésped de los sobrinos de la dama a la que se dirige. La epístola gira en torno a las dos palabras: amor y verdad, que fueron los polos de su vida. Cuando Cristo está en nosotros, no solo somos veraces en el juicio y en la palabra, sino que reconocemos la verdad dondequiera que se encuentre. Ningún horizonte limita la visión del alma verdadera y amante de la verdad. Sea verdadero y amante, y tendrá una rica herencia de gracia, misericordia y paz. El amor se demuestra mejor con la obediencia. El versículo 8 muestra la ansiedad de un pastor. No siga sin Cristo o perderá a Dios, v. 9. Recuerde que el amor puede ser severo, v. 10.

La carta revela la fuerza, la pureza y el amor de la Iglesia primitiva. Pongamos en nuestras cartas pensamientos que las hagan dignas de ser recibidas y guardadas.

Oremos: Buen padre amantísimo Señor de mi Vida, amo Caminar en verdad, pero se que hay momentos en que no estoy seguro si estoy en el camino correcto de la verdad; por esa razón pido para que tu espíritu me ayude a encontrar ese camino de la verdad y caminar por ello. En cristo Jesu mi ñor os lo pido. Ame. Amen.

Paz y Gozo

Ps. Cáceres