Judas 12–25 ¡Qué trampas y escollos nos acechan! ¡Cuántos han caído que tenían una oportunidad tan buena o mejor que la nuestra! Los ángeles no conservaron su primer estado; Adán, aunque fue creado en inocencia, cayó; Caín fue rechazado; Balaam, que vio con los ojos abiertos, fue asesinado; Coré, que había llevado un incensario lleno de fuego sagrado, fue arrojado al abismo. ¿Cómo podemos esperar resistir? ¡Ánimo! Él puede guardaros sin caída, y presentaros sin mancha, v. 24.

En la sucesión de terribles metáforas de los versículos 12 y 13, obsérvese que en cada caso hay promesa sin cumplimiento y apariencia sin realidad. Así es gran parte de la profesión cristiana de hoy en día. Y de vez en cuando, como predijo Enoc, llega el día del Señor, con su retribución para todos ellos.

Merece la pena reflexionar sobre las cuatro exquisitas amonestaciones de los versículos 20 y 21. Mantengámonos en la corriente principal del amor de Dios. Construyamos su carácter a semejanza de Cristo. Oremos en el Espíritu Santo; mantengámonos en la ventana del mirador de la esperanza. Cristo es capaz de guardar y cuando por fin seamos presentados por Él al Padre, nos daremos cuenta de lo mucho que le debemos.

Oremos: amado padre de gloria, ayúdame a discernir la intención del impío para librarme de sus influencias, anhelo servirte sin ser contaminado. Gracias por cristo Jesús.

Paz y Gozo

Ps. Caceres