Judas 1–11 Guardado es la nota clave de esta epístola. Aparece en los versículos 1, 6 y 21 y en otra forma en el v. 24. Muchas doctrinas y prácticas malignas se estaban entrometiendo en la Iglesia. Se habían introducido ciertas personas que citaban la misericordia de Dios como excusa para la inmoralidad y prácticamente repudiaban las enseñanzas del Señor Jesús.
En contraste con estos estaban los discípulos a los que Judas se dirige y que tenían al Señor Jesús como su amado “Despot” (el griego para Maestro, v. 4). Ellos fueron guardados para Él, como los otros fueron guardados en cadenas. Guardémonos también nosotros en el amor de Dios, v. 21. Es mucho más fácil vivir con coherencia en las horas de tormenta que en las de tranquilidad.
Seamos advertidos de no desviarnos de nuestra primera fe. Prestemos atención al destino de los ángeles caídos, de Sodoma y Gomorra, de Caín y Balaam, de Coré y otros. Velemos y oremos y contendamos seriamente por la fe que una vez fue entregada a los santos, v. 3, llevándola por el mundo como la hueste peregrina llevaba los vasos sagrados en los días de Esdras. Véase Esdras 8:28.
Oremos: Amado padre Celestial, te alaba mi alma, deseo pedirte que en Jesús, me concedas el discernimiento para ser proactivo en la defensa de mi fe y de la fe de Cristo.
Gracias por concederme ese honor.
Paz y Gozo
Ps. Cáceres
