Lecturas bíblicas:
Jueces 19 | Hechos 23 | Jeremías 33 | Salmos 3–4

En la visión de restauración que encontramos en Jeremías 33, la última mitad del capítulo se centra en la restauración del trono davídico y asuntos relacionados (Jeremías 33:14–26).

Haremos algunas observaciones:

1. Dios nos llama a mirar más allá de las circunstancias

Los versículos 15–16 repiten 23:5–6. Las palabras se describen como “la promesa de bendición” de Dios (33:14), es decir, la promesa que Él había hecho anteriormente a Israel por medio de Jeremías.

Dios vuelve a atraer la atención hacia esta promesa ahora que Jeremías está prisionero en el patio de la guardia y la destrucción de la ciudad no se retrasará mucho.

Esta es inminente y el exilio del pueblo, inevitable.

Sin embargo, el Señor quiere que el profeta y los israelitas miren más allá de estos desastres y contemplen Sus promesas, que se cumplirán con total seguridad.

Esto forma parte sustancial de lo que significa andar por fe.

La fe no consiste en negar las dificultades, sino en mirar las circunstancias desde la perspectiva de un Dios que cumple lo que promete.

2. El Mesías prometido

En general, Jeremías no revela tanto como Isaías acerca de la venida del Mesías o, dicho de manera más precisa, lo que revela es más difuso.

Sin embargo, define al que viene de diferentes maneras:

  • Como el buen pastor (23:4; 31:10).
  • Como el renuevo justo (23:5; 33:15).
  • Como David el rey, el siervo del Señor (30:9; 33:21, 26).

Todas estas imágenes apuntan hacia aquel que vendría para restaurar, gobernar, pastorear y salvar a Su pueblo.

3. La fidelidad de Dios es nuestra seguridad

La certeza del pacto de Dios con David está relacionada con el pacto que Él ha formalizado con el día y la noche (33:19–21).

En otras palabras, está relacionada con la fiabilidad total del Señor, quien sustenta Su universo ordenado.

La estabilidad de la monarquía davídica no se compara con la bruma matinal que se desvanece, sino con el ciclo diario, cuya regularidad depende de la fidelidad y fiabilidad de un Dios poderoso y providencial.

Aunque durante un tiempo lo único que se verá de la dinastía davídica será un pobre tocón, Dios mismo hará:

“Que brote de David un renuevo justo.”
Jeremías 33:15

Cuando parece que todo ha terminado, Dios todavía está obrando.

Cuando solamente vemos un tronco cortado, Dios ya está preparando un nuevo brote.

4. Un nuevo sacerdocio

Más sorprendente, y ciertamente más rara entre los profetas, es la promesa de que los levitas no dejarían de tener un hombre que se presentase delante de Dios y ofreciese los sacrificios prescritos (33:18, 21).

Puede referirse a los años posteriores al exilio, cuando se reconstruyó el templo y se establecieron nuevamente los sacrificios levíticos.

Sin embargo, este mismo Jeremías también ha predicho un nuevo pacto, un anuncio que vuelve obsoleto, en principio, al pacto formalizado con Moisés (Hebreos 8:13).

De hecho, cuatro siglos antes que Jeremías, David avanzó el surgimiento de un sacerdocio del orden de Melquisedec (Salmos 110), que anunciaba el final del sistema levítico y un cambio en la ley (Hebreos 7:11–12).

Desde una perspectiva canónica, quizás el último cumplimiento tipológico de este pasaje se produce en el reino de los “sacerdotes” que se levanta a partir de la obra del gran David (1 Pedro 2:5; Apocalipsis 1:6).

Reflexionemos

Jeremías 33 nos recuerda que las circunstancias pueden cambiar, las ciudades pueden caer, los reinos pueden desaparecer y nuestras fuerzas pueden agotarse, pero la Palabra de Dios permanece firme.

Dios le pidió a Jeremías que mirara más allá de la destrucción que estaba a punto de experimentar y que confiara en Sus promesas.

También nosotros necesitamos aprender a mirar más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.

Quizás hoy solamente veas un “tocón”, algo que parece terminado, sin futuro o sin esperanza. Pero Dios puede hacer brotar un “renuevo justo” donde tú solamente ves un final.

No permitas que las circunstancias apaguen tu anhelo por la Palabra de Dios.

Confía en Sus promesas.

Espera en Su fidelidad.

Camina por fe.

Oremos

Padre amado, ayúdame a ser una persona que viva apasionada por tus dichos.

Cuando las circunstancias sean difíciles y no pueda ver una salida, ayúdame a mirar más allá de lo que mis ojos pueden ver y confiar en tus promesas.

Enséñame a caminar por fe, sabiendo que Tú eres fiel y que nunca abandonas lo que has prometido.

Aunque solamente vea un tocón, ayúdame a creer que Tú puedes hacer brotar un renuevo.

Gracias, Padre, porque en Cristo Jesús tenemos esperanza, perdón y una nueva vida.

Ayúdame a permanecer firme en tu Palabra todos los días.

En Cristo Jesús.

Amén y amén.

P. S. Cáceres