“En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado”
2 Crónicas 31:21
Vivimos en un mundo en el que la gente va en busca de dinero, bienes y propiedades. Todos queremos alcanzar la prosperidad en la vida. ¿Sabías que eso es exactamente lo que Dios le ofrece a sus hijos/as? Tu prosperidad es la prioridad de Dios. Es su promesa para ti. Para alcanzar la prosperidad, ya sea en el aspecto financiero, físico, moral o espiritual, se necesita una combinación de fe, hábitos y acciones. La Biblia nos presenta al menos cuatro claves para la prosperidad.
Busca la dirección de Dios:
Ezequías tuvo la oportunidad de rechazar a Dios, pero él decidió buscar la dirección de Dios. En Hebreos 11:6 dice:
“Para ser amigos de Dios, hay que creer que él existe y que sabe premiar a los que buscan su amistad”.
Al buscar la dirección de Dios me aseguro de que los planes para mi prosperidad sean elaborados por Él.
Afila tus herramientas:
Desarrolla los talentos que Dios te dio y nunca dejes de aprender. En Eclesiastés 10:10 dice:
“El hacha sin filo no corta. Si no se le saca filo, hay que golpear con más fuerza. Si quieres prosperar, tienes que saber qué hacer y hacerlo bien”.
En otras palabras, sigue aprendiendo y trabaja de manera más inteligente.
No te des por vencido:
La mayoría de las personas se dan por vencidas demasiado pronto. Las personas exitosas nunca renuncian a sus sueños. En Proverbios 21:5 dice:
“Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza”.
Se logra salir adelante perseverando. Al que quiere celeste que le cueste.
Da tus diezmos y sé generoso:
Una persona tacaña, que solo busca llenar su canasta y solo jala agua para su pozo no llegará lejos. En Proverbios 3:9-10 dice:
“Honra al Señor con tus riquezas. Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino”.
Si le das al Señor y Su obra parte de tus ingresos, Él bendecirá tu trabajo.
IDEA APRECIABLE
En tiempos cuando adorar a Dios no está de moda, se necesita coraje para buscarle a Él. Dios se complace en prosperar a quienes lo buscan y quieren agradarle más que a los hombres. Las personas exitosas piensan y se preparan para el futuro. Por eso es importante preguntarle a Dios por su dirección y guía. También, Dios enseña la importancia de afilar las herramientas y habilidades que Él te ha dado. Todos los líderes son aprendices. En el momento en que dejas de aprender, dejas de liderar. Todos sentimos ganas de rendirnos en ciertos momentos, y eso es normal. Pero la clave es perseverar. Devolverle al Señor parte de tus ingresos es parte de lo que significa encomendarle tu trabajo a Dios. Sin generosidad no hay prosperidad.
OREMOS:
Señor Jesús, hoy vengo delante de ti para buscar primeramente tu presencia en mi vida. También te ruego que me ayudes a afilar mis habilidades y a no darme por vencido. Hoy me comprometo a ser obediente a tus principios.
