Texto bíblico: 1 Tesalonicenses 5:1-28

Para salvaguardar la unidad de la iglesia, debemos prestar atención tanto a lo que perjudica la comunión como a lo que la fortalece. En las exhortaciones que preceden a nuestro tema, Pablo ha centrado nuestra atención en los aspectos negativos: aquellas cosas que, si no tomamos medidas para impedirlas, lesionarán la comunión y convertirán a la iglesia en un mar de conflictos y rencores.

Ahora, el apóstol pasa de lo negativo a lo positivo. En lugar de decirnos lo que no debemos hacer, señala diferentes medidas que podemos tomar para contribuir positivamente a la armonía y al buen funcionamiento de la congregación.

Pablo pide que nuestras vidas se caractericen por tres virtudes: el gozo, la oración y la gratitud. ¡Qué gran transformación se produciría en algunas congregaciones si los hermanos tomaran en serio estas exhortaciones!

¿Podemos imaginarnos lo que sería pertenecer a una iglesia en la que todos sus miembros oraran los unos por los otros y manifestaran constantemente un espíritu de genuino gozo y agradecimiento? ¡Esperaríamos con ilusión la próxima reunión, en lugar de afrontarla con aprensión!

En vez de acudir a los cultos como si fueran una pesada obligación religiosa, iríamos con expectación para disfrutar de la comunión fraternal. Encontraríamos una acogida afectuosa y un ambiente amistoso, donde también quienes atraviesan momentos de tristeza pudieran recibir consuelo sin tener que ocultar su dolor.

Así debe ser. Pablo no está estableciendo requisitos para congregaciones extraordinarias, sino para la iglesia local normal.

Las tres exhortaciones de estos versículos tienen algo en común: todas son positivas y contribuyen a crear un ambiente acogedor, amable y edificante en la iglesia local.

Pero también comparten otros aspectos:

1. Deben practicarse en todo momento.

El apóstol insiste en que estas actitudes deben ser constantes. No basta con experimentar gozo algunas veces, interceder puntualmente por algún hermano o expresar gratitud de vez en cuando. Estas virtudes deben caracterizar permanentemente nuestras vidas.

La nota dominante del texto se encuentra en las expresiones: siempre, sin cesar y en todo.

2. Son exhortaciones que parecen imposibles de cumplir.

A primera vista, las tres exhortaciones parecen utópicas. ¿Quién es capaz de mantenerse siempre gozoso cuando la vida cristiana está llena de contratiempos y pruebas? ¿Quién puede orar sin cesar cuando también debe atender muchas otras responsabilidades? ¿Y quién puede dar gracias en todo cuando muchas circunstancias son consecuencia del pecado o surgen por iniciativa del maligno?

3. Forman parte de la voluntad de Dios para nosotros.

Sin embargo, las tres exhortaciones, consideradas en conjunto, constituyen una parte importante e ineludible de la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Estas palabras nos llaman a examinar cómo nuestras actitudes contribuyen a que el ambiente de nuestras congregaciones sea sano y sanador, o malsano y deprimente.

Las tres exhortaciones nos muestran cómo contribuir a una convivencia congregacional saludable.

En las próximas partes nos detendremos en la primera de estas actitudes: el gozo. Veremos cómo permanece en medio de las pruebas, cómo brota de la transformación interior y cómo la esperanza lo sostiene.

Atentamente Pastor Antonio Caceres